Una primera novela enterrada bajo patatas y silencios familiares
En «Terres minuscules», Catarina Gomes narra cómo las obsesiones y los secretos de una familia moldean a la hija que intenta dejarlos atrás.

Catarina Gomes publica su primera novela, «Terres minuscules», reseñada por la sección de libros de Le Temps. La historia sigue a Claudia, hija única cuya infancia transcurre bajo el signo de la patata: el coche familiar regresa de los viajes cargado de sacos de patatas, la despensa nunca puede vaciarse, y cuando las reservas bajan, una abuela trae más de su propio campo.
Según Le Temps, los padres de Claudia, primos hermanos, viven recluidos en un apartamento abarrotado, tan preocupados por no llamar la atención que su comportamiento resulta sospechoso. Bajo ese apego familiar a la tierra y a las cosechas, la novela va desenterrando un secreto muy bien guardado, que Le Temps describe que la autora exhuma «con humor y melancolía».
Cuando un accidente se lleva la vida de los padres de Claudia junto con la última cosecha, ella, convertida en arquitecta de interiores, vacía la casa familiar, patatas incluidas, e instala una vida propia, minimalista y resueltamente urbana. Le Temps presenta el libro como una indagación sobre lo que las generaciones anteriores transmiten a las que les siguen, hayan elegido o no esa herencia.
Fuentes
Este artículo se escribió a partir de estas publicaciones.

