Emma Marsantes cierra una trilogía familiar con una novela sobre el duelo heredado
En « N'efface pas mes cercles », la autora vuelve sobre el suicidio de su madre y cierra una trilogía dedicada a las ramas heridas de su árbol genealógico, según Le Temps.

La novela se abre en una playa de la costa atlántica francesa, donde un niño se ahoga arrastrado por una ola, ante la mirada petrificada de su familia, privando a su padre —un rico industrial— de su heredero mimado. Le Temps describe esta escena, de apenas dos páginas, como implacable y despojada, un drama inaugural cuya onda expansiva se propagará durante varias generaciones.
Setenta años después, en un suburbio burgués de París, una mujer se ahorca en el armario de su cocina. Su hija es la narradora de N'efface pas mes cercles, que Le Temps presenta como el epicentro de varias capas de desgracias que Emma Marsantes diseca con frases económicas, comparadas en el artículo con sangrías extraídas de la propia piel de la violencia.
Le fils unique est mort. Elles le savent, il aurait mieux valu que ce soit l'une d'entre elles. N'importe laquelle aurait bien fait l'affaire. Toutes en paieront le prix, chacune à sa manière.
Emma Marsantes, N'efface pas mes cercles
Según Le Temps, esta novela cierra una trilogía en la que Marsantes trabaja las ramas heridas de su árbol genealógico, escribiendo, como indica el título del artículo, contra las herencias.
Fuentes
Este artículo se escribió a partir de estas publicaciones.

