En los libros infantiles, los monstruos ya son los primeros en asustarse
Un artículo de Le Temps rastrea cómo el miedo ha cambiado de bando en los cuentos ilustrados para niños, desde los villanos mutiladores de 1844 hasta las brujas tímidas y burladas de hoy.
El diario suizo Le Temps se pregunta qué significa que los villanos de los libros infantiles se hayan vuelto tímidos, incluso aterrorizados, mientras los propios niños han tomado el control. El artículo parte de Der Struwwelpeter (Pierre l'Ebouriffé en francés), la colección de cuentos moralizantes de 1844 escrita por Heinrich Hoffmann. En uno de ellos, un niño que se chupa el dedo ve cumplirse la amenaza proferida por su madre: aparece un sastre con enormes tijeras y le corta los dedos. En otro, un niño llamado Gaspard se niega a comer su sopa y muere de hambre. En ambos casos, el terror recae directamente sobre el niño.
Le Temps contrasta esto con Cornebidouille, álbum de Pierre Bertrand y Magali Bonniol publicado en 2003 por L'école des loisirs. Su protagonista, también llamado Pierre, también se niega a comer su sopa, y también es amenazado con una bruja que su padre advierte que vendrá a buscarlo. Pero esta vez el niño gana: gracias a su insolencia y su astucia, logra deshacerse de la vieja bruja él mismo.
Entre ambos libros median siglo y medio, y según Le Temps, una inversión completa de los papeles: la amenaza que antes pertenecía a los adultos y a sus ejecutores monstruosos se ha desplazado hacia los propios monstruos, hoy tímidos, incluso aterrorizados, mientras que las brujas de la literatura infantil reciente pueden aparecer hermosas y emancipadoras en lugar de amenazantes. El artículo no resuelve qué impulsa este cambio; simplemente expone los dos polos, desde los dedos cortados de 1844 hasta la hechicera burlada de 2003, como prueba de que el miedo, en los libros infantiles, ya no apunta hacia donde apuntaba antes.
Fuentes
Este artículo se escribió a partir de estas publicaciones.