Una primera novela de un dramaturgo confía el duelo a los objetos de una familia desaparecida
En «Inventaire de ce qui reste après que la forêt a brûlé», Michele Ruol narra a una familia destruida por un accidente de coche a través de las cosas que dejó atrás, según Le Temps.
La muerte de los dos chicos se revela ya en la segunda línea del libro, según la reseña de Le Temps — no mediante la narración sino de forma indirecta, a través del marco de plata que rodea su fotografía, el mismo que figura en la lápida. Michele Ruol, dramaturgo de formación, publica su primera novela con un dispositivo tomado del teatro: todo el relato pasa por los objetos, nunca por la descripción directa del dolor.
La novela está compuesta por 99 pequeños capítulos dispuestos fuera de orden cronológico, a lo largo de dieciocho años antes y después de un accidente de coche que destruye a una familia ordinaria. Le Temps precisa que los cuatro personajes no tienen nombre, solo roles: Père, Mère, Aîné, Cadet. Su historia es la de una familia corriente que un día se estrella contra un álamo.
En Ruol, la ausencia se mide a través del correo y del mobiliario más que mediante la expresión de los sentimientos. Dos entradas para un concierto en Londres, compradas por internet para una fecha muy posterior al accidente, llegan por correo. Un rasguño en un mueble recuerda un partido de fútbol doméstico prohibido. Según Le Temps, la novela constituye una auténtica arqueología de la vida familiar, reconstruida a partir de las mil huellas que deja lo cotidiano.
Le Temps describe este dispositivo — que evita el patetismo al hacer pasar todo el relato por los objetos del piso familiar y los vinculados al coche — como lo que da fuerza a esta primera novela.
Fuentes
Este artículo se escribió a partir de estas publicaciones.