Giulia Caminito convierte la hipocondría en retrato de una generación a la deriva
En su cuarta novela, Le Mal invisible, la escritora italiana sigue a un treintañero consumido por la enfermedad imaginaria para explorar las dificultades de llegar a la edad adulta, según Le Temps.
Le Mal invisible, última novela de la autora italiana Giulia Caminito, sigue a Loris, un hombre apenas entrado en la treintena cuya ansiedad crónica ha derivado en una hipocondría total. Según Le Temps, el libro retrata esta obsesión con una precisión calificada de diabólica, sin segundas lecturas ni humor, lejos de la comicidad del Malade imaginaire de Molière o de la distancia irónica de La Conciencia de Zeno de Italo Svevo.
Loris imagina una avellana atascada en la garganta, un huevo en sus entrañas que le provoca dolores irradiados, un corazón que se acelera sin motivo, un lunar que de pronto le parece sospechoso. Le Temps señala que dispone en todo momento de foros médicos y blogs de enfermos que no hacen más que confirmar sus sombríos autodiagnósticos. «Je ne me sens pas bien», repite a interlocutores cada vez más escasos.
Su trabajo, subalterno y mal pagado, transcurre en una editorial romana, donde sus ausencias y errores le valen constantes reproches cuando logra presentarse. Su relación con Jo, su novia desde el final de la adolescencia —apodada así en homenaje a la heroína de Mujercitas— se deteriora. Le Temps la describe como el opuesto de Loris: un cuerpo tonificado por el yoga y la escalada, pragmática donde él es cerebral, ahorrativa donde él gasta lo poco que tiene en vitaminas, fermentos lácticos y exámenes médicos.
Le Temps lee en esta novela el síntoma de un mal más amplio: el de una generación con dificultades para enfrentar la realidad y entrar en la edad adulta.
Fuentes
Este artículo se escribió a partir de estas publicaciones.