Una vida suiza contada a través de los libros: «Saute-ruisseau» de Pierrette Frochaux
En su nuevo relato, la antigua librera ginebrina convertida en archivista traza una existencia moldeada por la lectura, desde la infancia de los años 50 hasta el oficio del libro.

Pierrette Frochaux presenta «Saute-ruisseau» este jueves en el Forum de l'Hôtel de Ville de Lausana, en el marco de la exposición por los 50 años de las Editions d'en bas, según Le Temps.
El libro sigue a Faustine, una niña de seis años de la ciudad enviada a pasar un verano en una granja en la Suiza de los años 50 — un país que se libró de la guerra pero aún era pobre, donde no se salía de vacaciones. Faustine encuentra a una campesina bondadosa y una vida de pueblo llena de sorpresas: el jardín, los revolcones en el heno, las volteretas en el silo de grano. Le Temps también señala aristas más duras — una nalgada administrada como lección cuando la niña se pone en peligro, y un encuentro temprano y brusco con la sexualidad de los adultos, que Faustine clasifica como mal recuerdo sin convertirlo en trauma, y que calma refugiándose en sus primeros libros.
Una elipsis de diez años lleva a Faustine a un aprendizaje de librera, una elección que parece natural para quien siempre se refugió en la lectura, aunque soñaba con una carrera de pianista, fuera del alcance de su entorno. Termina en un bastión de la burguesía ginebrina, un ambiente jerarquizado y de reglas estrictas — corbata para los libreros, pantalones prohibidos para las chicas. Pese a ello, según Le Temps, Faustine es feliz, maravillada ante lo infinito del saber ordenado en los estantes.
Pierrette Frochaux trabajó ella misma como librera y luego como archivista, y «Saute-ruisseau» traza ese mismo recorrido, del campo de posguerra al mundo del libro, según Le Temps.
Fuentes
Este artículo se escribió a partir de estas publicaciones.

