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Rentrée literariaPublicado el 4 sept 20261 min de lectura4 sept 2026 · 1 min

Daniel de Roulet convierte a tres niños de Davos en el espejo de una vida de rebeldía suiza

En «Trois Garçons», el escritor suizo entrelaza su propia vida con un panorama de las luchas sociales de la Suiza de posguerra, según Le Temps.

Una escena de un pueblo alpino antiguo que evoca tres infancias distintas en la Suiza de posguerra.
Una escena de un pueblo alpino antiguo que evoca tres infancias distintas en la Suiza de posguerra.

Le Temps presenta «Trois Garçons» como un manifiesto de subversión y a la vez una autobiografía disfrazada, continuación de un proyecto literario y político que Daniel de Roulet ha desarrollado a lo largo de su obra: la ambición de mejorar el mundo a través de la escritura.

Según el diario, la novela puede leerse como un panorama de las luchas sociales y políticas en Suiza desde el fin de la guerra, con incursiones didácticas en la historia del país. Es también, señala Le Temps, una autobiografía del autor difractada en tres figuras.

Max, Fabio y Wolfgang nacen en 1943 en Davos, apodada «le Patelin», un año antes que el propio Daniel de Roulet. Max es hijo del hotelero; en su casa se habla francés e inglés y los domingos se va al templo protestante. El padre de Fabio es el conserje del hotel, su suizo-alemán tiene acento italiano, y su abuela va a misa. El padre de Wolfgang, empleado municipal, vota en secreto por el Parti du travail.

Los tres niños van a la escuela pública y se convierten en amigos inseparables pese a las diferencias de clase, origen y creencias, un vínculo que, según Le Temps, perdura hasta nuestros días en la novela. Pero poco a poco toman conciencia de sus privilegios desiguales: durante las vacaciones, uno va al mar a la propiedad de sus abuelos, otro ordeña una vaca en una granja en Italia y el tercero desyerba el jardín en Davos.

Fuentes

Este artículo se escribió a partir de estas publicaciones.